Sanitarios Gipuzkoanos en contra de la incineración de residuos urbanos

INFORMACIÓN A LA SOCIEDAD Y SUS REPRESENTANTES POLÍTICOS

Con el cambio de milenio, y ante la problemática para la gestión de los residuos urbanos, las autoridades comenzaron a anunciar que la solución podría ser su incineración. Con ello, también llegaron informaciones sobre los serios problemas para el medioambiente y para la salud que podría provocar esta opción.
Precisamente por esta razón, un grupo de sanitarios gipuzkoanos, y desde un punto de vista exclusivamente profesional, comenzamos a investigar sobre esas informaciones en la literatura científica internacional. Los primeros datos que encontramos en todas las fuentes de búsqueda con el término “Incineración” eran su relación con problemas de salud. Había que profundizar de un modo más profesional, por ello decidimos crear el GEIS (Grupo de Estudios sobre Incineración y Salud).
Tras un exhaustivo trabajo de recopilación de datos científicos, vimos que éstos demostraban los perjuicios que la incineración puede causar en la salud humana. Por ello, en el año 2002 publicamos un manifiesto que reflejaba las conclusiones de varios de los estudios más importantes. De modo inmediato logró la adhesión de más de medio millar de firmas de sanitarios gipuzkoanos. La amplia representatividad de un colectivo exclusivamente profesional logró un impacto mediático importante, y sentó las bases para que la preocupación por la salud percibida por la población en relación con la Incineración de Residuos Urbanos (IRU), tuviese ahora una base sólida de razonamiento.
Las conclusiones del Simposio sobre Incineración y Salud, que el año 2004 se celebró en el Colegio de Médicos de Gipuzkoa, con participación de científicos de prestigio a nivel europeo, reforzaron la realidad de que la IRU podría ser peligrosa para la salud de las poblaciones de su entorno. Nadie negó nuestros datos, pero se nos respondió que con las Incineradoras de última generación esos problemas de salud no existirían.
Pasados los años y variado coyunturas socio-económico-políticas, hemos pasado de ver el inicio de la construcción de la incineradora a oír cómo era casi definitivamente desechada. Ahora, de nuevo, asistimos al anuncio de la posibilidad de su construcción.
Y mientras tanto ¿qué ha sido del GEIS? Pues como cualquier grupo científico que se precie, ha seguido trabajando, con constancia pero con humildad, lejos de los focos, ajenos a las amenazas de unos y a los cantos de sirena de los otros, con rigor, difundiendo allí donde se lo han pedido la realidad de sus conclusiones.
Este trabajo, callado, también lo ha estado haciendo con las llamadas Incineradoras de última generación, demostrando con datos, que las incineradoras de residuos, también en 2016, también las de última generación, siguen causando un impacto serio sobre la salud humana. Numerosos estudios así lo siguen demostrando.
Por otro lado, la sociedad ha cambiado en estos años; consciente de la magnitud del problema de los residuos, se Reduce, Reutiliza y Recicla mucho más que en años pasados. Como consecuencia, el volumen de residuos ha disminuido a cifras no esperadas, y la tendencia sigue siendo a la baja. Además, las directrices europeas son claras en relación al objetivo de disminución progresiva de la IRU. El acuerdo mundial surgido en el seno de la cumbre del clima de París nos obliga a una gestión de los residuos baja en carbono. No podemos ni debemos seguir empeñados en aplicar soluciones del pasado a situaciones novedosas.
Es por ello que, una vez más, ante el aparente olvido de nuestros responsables políticos sobre un aspecto tan importante como es el de la salud, el grupo de sanitarios del GEIS nos vemos en la necesidad profesional y ética de anunciar a la sociedad y sus representantes políticos, que los problemas de salud en relación con la IRU siguen siendo una realidad. Por ello, el manifiesto de 2002, firmado por más de 500 profesionales de la salud, sigue tan vigente como en el momento de su publicación; avalado, además, por los resultados de estudios realizados durante estos últimos años.
Podemos y debemos ser vanguardia de los movimientos europeos más avanzados. Es el momento definitivo para apostar por las soluciones más saludables. Estamos a tiempo de hacer una gestión responsable de nuestros residuos, de modo que se  eviten los perjuicios para la salud que su incineración podría acarrear sobre el medio ambiente, sobre nosotros/as, nuestros/as hijos e hijas y sus descendientes.

ERRAUSKETARIK EZ, EZ HEMEN EZ INON
NO A LA INCINERACIÓN, NI AQUÍ NI EN NINGÚN SITIO

GEIS (Grupo de Estudios de Incineración y Salud)

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